¿en que parte de la enfermedad estoy? ¿me estoy marchitando como un enjambre de margaritas, desde la raíz? ¿o será simplemente que me descompongo hasta convertirme en un susurro que recorre la arboleda? tal vez es todo pura culpa de mi ser interior, que recuerda haberse observado en ese espejo, y toqueteado con sus dedos de sahumerio la mancha roja que se extiende desde el interior de su cráneo hasta la pestaña que se posa sobre su parpado. hay una leve chance de que, quizá, todo esto se trate de un ensueño, y ya este realmente cayendo en mil pedazos. de que ya este muerta.
Etiquetas: treintaycinco