cuarentaycinco, posted on domingo, 13 de abril de 2014 at 16:11

el espiral de humo asciende al celeste, y lucha contra la brisa que no agradece su vida. se le proponen una milésima de obstáculos, por ejemplo rozar las fosas nasales de los caminantes y responder a gruñidos con indiferencia. para su suerte, va veloz, ligero, sin apuros pero siempre ágil y dinámico, formando remolinos invisibles. rodea las arboledas, un par de hijos de la fauna lo lamen, pero finalmente comete su merecido: contaminar lo que protege nuestra existencia.

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