dejemos un espacio en blanco, como si fuera un silencio o un único cerrar de ojos. como una pequeña pausa en la película, el momento en el que la lluvia se detiene y se puede percibir ese aroma a flores perfumadas de gotas que no se encuentra en ninguna otra circunstancia. como un espacio en la mente, arrojando los pensamientos extraños a la basura o quemandolos con un par de cerillas hasta que el humo se desvanezca. hagamos una pausa, concentrémonos en lo que queremos ser, alcemos un dedo para asegurarnos de que el viento vuela para la derecha y, recién en ese instante, nos atrevemos a dar marcha adelante.
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